ABANCA anuncia beneficios históricos de más de 900 millones de euros, pero ese éxito se sostiene sobre el esfuerzo y el desgaste de su plantilla. Mientras la entidad presume de músculo financiero ante los mercados, la realidad para quienes levantan el banco cada día es muy distinta: Plantillas tensionadas, objetivos que asfixian, evaluaciones condicionadas.
El engaño del variable
Un incremento porcentual no significa nada para los niveles más bajos de la red. Los interruptores, los objetivos inasequibles y los criterios opacos convierten ese “aumento” en papel mojado. Es un sistema diseñado para que la mayoría no llegue.
Instrucciones de “baja valoración”
Denunciamos públicamente las directrices trasladadas a responsables de equipo en la provincia de A Coruña para rebajar sistemáticamente las valoraciones de desempeño. No es una evaluación: es un boicot al reconocimiento del trabajo real de la plantilla.
Desprecio a la base
Reclamamos una paga lineal, justa y equitativa, que reparta los beneficios de forma proporcional al esfuerzo colectivo. Un banco que gana millones no puede racanear el reconocimiento económico mediante trucos de RR.HH. y mecanismos diseñados para no pagar.
¡Por un reparto real y justo de los beneficios!