Si desde ASCA tuviéramos que resumir el año 2025 en una sola frase, ésta podría ser: “Lo que hace Abanca nos distrae de lo que dice”. Porque mientras el discurso oficial de la dirección se llena la boca con palabras como excelencia, transformación, modernidad… en la realidad diaria de la plantilla los conceptos que más se sufren son: presión, desorganización, carga, incertidumbre, desigualdad e incumplimientos.
Cuando la presión sustituye a la gestión.
2025 ha sido el año del “más, más y más”. Más objetivos, más control, más reuniones disfrazadas de motivación, menos recursos y menos margen para trabajar con profesionalidad. La presión comercial se ha normalizado como método de gestión, alejando a la dirección de la realidad de las oficinas y erosionando la salud y la dignidad de quienes sostienen el banco cada día.
Desde ASCA lo decimos con claridad: la presión no es gestión. No es humana, no es profesional y no es sostenible. Defender a la plantilla frente a esta deriva no es una opción, es una obligación sindical.
Derechos que no avanzan solos
El Plan de Igualdad sigue sin avances de fondo. Faltan datos, transparencia salarial, reuniones periódicas y voluntad real para abordar cuestiones clave como el teletrabajo en la red comercial. La conciliación continúa siendo un discurso más que un derecho efectivo, y los intentos de estirar horarios y reinterpretar acuerdos han sido constantes.
ASCA ha estado ahí, denunciando incumplimientos, exigiendo respeto a los tiempos de descanso y defendiendo el derecho a la desconexión. Porque lo firmado se cumple y porque conciliar no puede depender de la buena voluntad.
Salud, transparencia y sindicalismo útil
La prevención sigue tratándose como un trámite, con deficiencias en limpieza, climatización y evaluación de riesgos. ASCA exige soluciones reales y respeto a la salud física y mental de la plantilla. La salud no se negocia.
En este contexto, en 2025 se ha consolidado una forma de hacer sindicalismo: clara, basada en hechos, transparente y participativa. Un sindicalismo que escucha da la cara y no firma sin criterio. Un sindicalismo que entiende que representar es estar.
Mirando a 2026
2025 ha demostrado que la plantilla sostiene el banco bajo una exigencia creciente, mientras se prioriza la imagen sobre la realidad. Frente a ello, ASCA se consolida como la voz firme y el contrapeso necesario.
De cara a 2026, año electoral, afrontamos el reto con coherencia, presencia y compromiso. Desde ASCA os deseamos un año nuevo con salud, estabilidad y confianza. Seguiremos donde siempre hemos estado: al lado de la plantilla, defendiendo derechos con rigor, cercanía y dignidad. Y que los discursos grandilocuentes sobre lo importante que es la entidad no sólo sirvan para parecer mejor hacia fuera… también para serlo con los de dentro.